17/8/16

LA DEVOCIÓN A SAN FRANCISCO DE PAULA EN GRAN CANARIA (ESPAÑA)


Aproximación histórica
al inicio de la devoción a San Francisco de Paula
en la isla de Gran Canaria

1613
En la capilla de San Jerónimo de la Catedral de Canarias se venera un cuadro de San Francisco de Paula, lienzo de cuya existencia sabemos por el inventario que de la misma se realiza el 9 de enero de 1620. Esta capilla la concedió el Cabildo Catedral para su dotación y cuidados, al chantre de la Catedral D. Jerónimo Álvarez Segura, que se ayudó en tal misión de sus hermanos Gregorio de Álvarez y Agustina de Ayala. Esta capilla quedó desmantelada en 1966 para acoger el órgano de la Catedral.[i]

1649
El Cabildo catedralicio concede otra de las capillas de la Catedral al canónigo D. Juan Fernández de Oñate que desde el 7 de abril de 1649 se hace cargo de la misma dedicándola y consagrándola a la Inmaculada Concepción y a San Francisco de Paula, colocando solemnemente en ella dos lienzos de los titulares. Aún hoy esta capilla está así intitulada, siendo de las contadas catedrales del mundo en tener una capilla dedicada al santo paulano.[ii]


1654
En el Convento de Santa María la Antigua, en la ciudad de Telde, D. Alonso Álvarez de Miranda y Quiñones, sobrino del sacerdote Miguel Álvarez de Miranda, se hace cargo de la dotación y cuidados de una capilla que desde 1652 se construía en el claustro del cenobio franciscano. Esta queda dedicada a San Francisco de Paula según escritura del 31 de marzo de 1654.[iii]

La devoción al santo paulano, curiosamente en el convento franciscano que no mínimo, pudo ser traída por el Regidor de la Isla de Gran Canaria, D. Luis de León Cárdenes Fullana. Éste manda en su testamento de 20 de mayo de 1653 que el Lcdo. D. Marcos de León Tamariz, canónigo de la Catedral, costee en la isla de Tenerife una talla del santo paulano para que se ponga en el altar mayor de la iglesia conventual o en otro lugar que juzguen digno.

No queda claro si convivieron dos imágenes del santo, una en la iglesia y otra en la capilla claustral del convento, o si, por el contrario, atendiendo a las fechas, la capilla erigida en el claustro no es sino el lugar “juzgado como digno” por los franciscanos en respuesta a la dicha manda testamentaria.

En la actualidad el claustro no existe por la desamortización, en la iglesia conventual no hay talla, lienzo o referencia alguna al santo paulano y la pista documental de la talla citada llega hasta 1954, última vez que la cita el párroco de la iglesia de San Juan Bautista de Telde –a la que quedó acogida la conventual tras la desamortización- como estante entre el ajuar de la misma.[iv]

Sin embargo, con la recolección de fondos que hizo la Diócesis para la inauguración del Museo Diocesano de Arte Sacro de Las Palmas de Gran Canaria, de la basílica de San Juan de Telde, junto con la imagen de mármol de San Sebastián de su extinta ermita, se llevó la de San Francisco de Paula. Ésta, en la actualidad, forma parte de la exposición permanente del Museo Diocesano de Arte Sacro de la localidad de Teguise (Lanzarote), siendo atribuida por Alonso Morales, al imaginero y dorador tinerfeño Blas García Cabrera que a la sazón realizaba varios trabajos en la isla de Gran Canaria y el convento franciscano de Garachico. 


1704
Ruega el bachiller y presbítero D. Alonso Espinosa Peraza en su testamento de 19 de abril de 1704 al Capitán Luis Romero Jaraquemada, que en su hacienda de San Francisco de Paula, en las cercanías del Monte Lentiscal, termine de construir la ermita al santo paulano cuyas obras ya ha iniciado.[v]

En la actualidad todo un barrio del municipio capitalino de la isla lleva el nombre del santo, al levantarse en los terrenos de dicha hacienda, pero no queda rastro de la ermita. ¿Se terminó de erigir? No lo sabemos, como tampoco si esta es la ermita a la que se refieren en 1737 como “ermita de San Francisco de Paula del Monte Lentiscal” cuyo patrón en 1849 era el coronel del ejército y comandante provincial del Guía, D. Francisco María de León y Falcón.[vi]

1733
Y es que también en las cercanías del Monte Lentiscal, pero ya en La Atalaya, barrio del municipio de Santa Brígida, se construyó la ermita de la Inmaculada Concepción y San Francisco de Paula que todavía sigue en pie. Esta fue costeada, dotada y cuidada por la Dignidad de la Catedral, D. Luis Fernández de Vega, a partir del 19 de mayo de 1733. Hay constancia de que se acudía en rogativa al santo paulano en esta ermita para que enviara lluvias beneficiosas para las cosechas.[vii] En la actualidad esta ermita se encuentra sin culto y cerrada, pues es propiedad privada aunque fuera declarada Monumento histórico artístico del pueblo en 1979.


1915
          Las Religiosas Adoratrices del Stmo. Sacramento y de la Caridad, fundan en la capital de la isla. Ellas son portadoras del amor al santo paulano que profesaba su fundadora, Santa María Micaela, que acudía a él en las necesidades más acuciantes de la administración de su obra.[viii] Así, aún hoy, entre dichas religiosas se sigue dando a conocer la devoción al santo paulano desde su capilla, la ermita de Ntra. Sra. de los Reyes de Vegueta.

Para terminar, como posible explicación del arraigo de la devoción a San Francisco de Paula en Gran Canaria, sólo saben plantear algunas hipótesis desde los pocos datos que se han podido plantear hasta aquí y las crónicas mínimas consultadas.[ix]

En principio, es evidente que la devoción al santo paulano en la isla nace con el siglo XVII, durante el cual alcanza su apogeo, y comienza su declive  ya en el siglo XVIII. Coincide, curiosamente, con el apogeo y declive de los Austrias en España. Así, cabe recordar que entre las princesas y reinas Austrias la devoción al santo para conseguir quedarse embarazadas y dar a luz satisfactoriamente fue tal, que algunas como Isabel de Valois o Mariana de Austria se rodearon de confesores mínimos y vistieron el cordón mínimo como terciarias en agradecimiento a los favores recibidos.[x]

Esta “moda devocional” de la Corte pudo influir en muchos de los Regidores, Capitanes y grandes señores de la isla que hemos citado, entre ellos, también a las dignidades catedralicias, gran parte de ellas venidas de la España peninsular. En este último sentido, cabe destacar, que la capilla dedicada en la Catedral de Canarias a la Inmaculada, junto al santo, fue también foco irradiador de la devoción, hasta el punto que la ermita de la Atalaya se intitula con la misma doble advocación, o hay dignidades catedralicias detrás de las otras presencias citadas. Esta "moda devocional" promoverá hechos tan curiosos como que en la isla de Lanzarote, el tinerfeño D. Gaspar Rodríguez Carrasco funde un convento intitulado de San Juan de Dios y San Francisco de Paula pensando en que fuera ocupado por los hospitalarios. Sin embargo, rechazando los hospitalarios la invitación por la lejanía de las islas, fue finalmente ocupado por los dominicos en 1726 que no tuvieron problema alguno en mantener dicha intitulación.

Sin embargo, en el sencillo corazón de los canarios de esferas más humildes, sabemos que la devoción al santo no sólo caló en cuanto a la procuración de un feliz parto, sino también en cuanto a la procuración de buenas cosechas. En este sentido, el milagro acontecido en La Habana (Cuba) en 1628, y cuya noticia se hizo correr como la pólvora al resto de España y sus colonias, enfervorizaría más aún al pueblo llano canario con el santo paulano.[xi]


Tomado del artículo del mismo título de Enrique C. Alonso Morales



[i] cf. CAZORLA LEÓN, S. (1992), Historia de la Catedral de Canarias, Real Sociedad Económica de Amigos del País de Las Palmas de Gran Canaria, Gráficas Loureiro S. L., Madrid, pp. 205-212
[ii] cf. Ibídem, pp. 91-100
[iii] cf. SUÁREZ QUEVEDO, D. (1992), “El convento franciscano de Telde (Gran Canaria). Datos para la historia de una institución desaparecida” en Revista de Historia Canaria: 176, Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de La Laguna, pp. 287-289
[iv] cf. HERNÁNDEZ BENITEZ, P. (1958), Telde, sus valores arqueológicos, históricos, artísticos y religiosos, p. 112
[v] cf. SUÁREZ GRIMÓN, V. (1987), La propiedad pública, vinculada y eclesiástica en Gran Canaria en la crisis del Antiguo Régimen, Cabildo de Gran Canaria, p. 776 y Apéndice documental, p. 49
[vi] MADOZ, P. (1849), Diccionario geográfico, estadístico, histórico de España y sus posesiones de ultramar, Tomo XII, Madrid, p. 618
[vii] cf. SUÁREZ QUEVEDO, D. (1987), “Ermita de la Inmaculada Concepción y San Francisco de Paula. La Atalaya de Santa Brígida (Gran Canaria)” en Anuario de Estudios Atlánticos: 33, Cabildo de Gran Canaria, pp. 605-644
[viii] SANTA MARÍA MICAELA, Autobiografía, 24, 7
[ix] cf. GÓMEZ DE LA CRUZ, J. (1735), Prodigiosa vida y admirable muerte de nuestro glorioso Padre San Francisco de Paula, portento maravilloso de la Gracia, escogido plenipotenciario de Dios para hacer milagros, y único fundador y patriarca del Orden de los Mínimos, Cuarta Impresión, Joseph Giralt Imprenta, Barcelona, pp.  371-374
[x] cf. Ibídem, p. 366-373
[xi] Ante una serie de desastrosas tormentas y granizadas para las cosechas, los habaneros decidieron acogerse a la protección de un santo por "sorteo", metiendo en una bolsa papeletas con cada uno de los santos del calendario. Un niño, como mano inocente, sacó la papeleta de San Francisco de Paula. Ante el descontento generalizado, pues no era santo conocido, decidieron volver a meter la papeleta en la bolsa, removerla y proceder a extraer una nueva. Para la sorpresa de todos, volvió a salir el mismo santo. No contentos aún con la "casualidad" volvieron a meter la papeleta en la bolsa, remover y extraer por tercera vez una papeleta, volviendo a salir la de San Francisco de Paula que quedó aceptado ante tal milagrosa señal. cf. Ibídem, p. 373-374

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